Por qué hacemos velas en casa: nuestro camino desde la idea hasta la primera mecha

Una historia que nace con el tiempo
Nuestra aventura con las velas artesanales no comenzó de inmediato. Nos mudamos a España en diciembre de 2022, y la idea de hacer velas artesanales en casa fue tomando forma durante más de un año. En realidad, ya habíamos trabajado con cera natural y aromas en Rusia, pero fue solo viviendo aquí cuando empezamos a sentir que algo nos faltaba.
Echábamos de menos el ritual diario, los aromas envolventes, el tacto del vidrio caliente y la luz suave. Aunque en España hay muchas velas, nos costaba encontrar aquellas que realmente transmitieran emoción, calidez, alma. Así nació el deseo de crear algo propio, con sentido y sensibilidad.
Por qué elegimos hacer velas artesanales en casa
Elegimos la cera de soja por muchas razones, pero sobre todo por su naturaleza ecológica y su capacidad para difundir los aromas de forma suave y persistente. Queríamos ofrecer algo que no solo fuera bonito, sino también saludable y respetuoso con el entorno.
Además, hacer velas artesanales en casa nos permite experimentar libremente, cuidar cada detalle y mantenernos fieles a nuestra visión.
Para nosotros, el aroma es una forma de comunicación, una manera de contar historias sin palabras. Y la cera vegetal, bien elegida, permite que esas historias se expresen con claridad.
El camino no fue fácil (ni rápido)
Desde el principio, tuvimos claro que no queríamos hacer “una vela más”. Queríamos que cada pieza nos representara, que fuera segura, certificada, especial. Por eso, además de experimentar con ceras y mechas, nos sumergimos en el mundo de la normativa, la seguridad, las etiquetas CLP y los ingredientes certificados.
Además, entendimos que hacer velas artesanales en casa también implicaba ser exigentes con quienes nos rodeaban. Buscar proveedores fue otra historia. Muchos prometían mucho, pero la realidad no siempre estaba a la altura. Olores demasiado artificiales, ingredientes de baja calidad, envases poco cuidados… Rechazamos mucho hasta encontrar lo que realmente encajaba con nuestros valores.
El nombre que nos encontró
Pabilora no fue el primer nombre que pensamos. De hecho, probamos muchas ideas, pero casi todas ya estaban registradas o no nos convencían del todo. Hasta que una tarde, casi sin pensarlo, apareció esa palabra: pabilo, que en español significa “mecha”.
Nos sonó cálida, sonora, con personalidad. Y así nació Pabilora — un proyecto que une raíces, emociones y oficio.
Seguimos haciendo todo en casa
Sí, seguimos fabricando nuestras velas en casa, a mano, en pequeños lotes. Nos gusta saber que cada pieza pasa por nuestras manos, que nada es automático, que detrás de cada vela hay tiempo, amor y atención al detalle.
Además, con el tiempo, entendimos que no queremos quedarnos solo en las velas. Los aromas merecen otras formas de vida también: en difusores, sprays, sachets… pero esa es otra parte del camino que ya hemos comenzado.
Un producto con alma
Queremos que cada persona que reciba una vela de Pabilora sienta que no está comprando solo un objeto, sino una historia, una emoción, un momento. Porque así trabajamos: con alma, con intención, con una pasión que no cabe en una línea de producción.
Gracias por estar aquí. Si quieres descubrir nuestras creaciones, puedes visitar la tienda online. Y si te ha gustado esta historia, no dudes en compartirla con alguien a quien le gusten los proyectos hechos con cariño.